¿Te has preguntado si tu ejemplo está formando niños conflictivos?

Sin duda la crianza de los hijos es responsabilidad de los padres, que con los años apoya el colegio y otros actores con los que los pequeños de hoy conviven, como cuidadores, tutores o familiares cercanos.
Por ello, el ejemplo sigue siendo clave en la formación de los niños, y esto debe aplicar desde temprana edad para que en la pre adolescencia o antes, en algunos casos, no se presenten problemas de rebeldía o situaciones complejas de comportamiento.
Es claro que si los niños crecen en hogares disfuncionales, donde la única forma de diálogo se centra en los gritos y la agresión; si la forma en la que se abordan los problemas es discutiendo o, por el contrario, se ignoran y cada quien vive solo las dificultades que se les presentan, sin apoyo de sus familias, estamos abriendo una puerta peligrosa al vandalismo y la trasgresión de las normas.
Según los psicólogos de infancia y expertos puericultores, cuya guía amplía los conocimientos de una crianza equilibrada, muchos factores influyen en el crecimiento de niños felices, amorosos, respetuosos y encaminados a ser buenos seres humanos y ciudadanos. Una de esas normas infalibles es enseñarles a ser responsables, pues gracias a ello, aprenderán el valor y el esfuerzo que implica cada logro en la vida y lo que significa alcanzarlo.
Ten en cuenta: Ausencia del padre en la crianza
¿Cómo criar hijos responsables?
Criar hijos responsables es labor de padres responsables –volvemos al ejemplo-, pero hacerlo no es fácil por esto, a continuación encontrarás una serie de recomendaciones que como padres pueden poner en práctica para desempeñar un rol paternal, que realmente ayude a tus pequeños a ser independientes, pero contando siempre contigo:
1.- Enseña a tu hijo a esforzarse para obtener lo que desea. De esta manera, aprenderá el valor de las cosas, y no su precio. Es importante transmitirles la idea de que todo lo que deseamos requiere de esfuerzo, así dará valor a cada avance que tenga, y no sólo se concentrará en los tropiezos.
2.-No te rías cuando tu hijo diga groserías o malas palabras, ni se lo celebres. Lo que sucede con muchos padres es que les causa gracias que el niño aprendiendo a hablar diga malas palabras y, no solo se ríen sino que lo motivan a que las repita en público, como si fuese algo de lo que se debería estar orgulloso. Pero conforme empieza a crecer el niño, dejan de verlo gracioso y hasta lo reprenden. Lo recomendable es que desde un principio le enseñes a habar correctamente, incluso con aquellas palabras mal dichas, no necesariamente groserías.
3.- Reprende a tu hijo cuando sea necesario. Es muy importante que existan reglas establecidas en casa, y que el niño las conozca y sepa que si las incumple hay consecuencias. Las reglas están presentes en nuestra vida, y lo estarán a lo largo de ella. Tienen una función específica, favorecer una sana convivencia y son límites que nos protegen, no caprichos de papá y mamá.
4.- Ayuda a tu hijo a ser independiente. Ese es el verdadero rol paterno-materno. Es muy importante evitar caer en la sobreprotección, pues esta es tan dañina como el abandono. Pero ¿cómo evitarlo? Ten en cuenta estos pasos que pueden ayudarte. Por ejemplo, impulsa a que tu hijo haga algo y si no puede, hazlo por él y espera… Si él ya sabe hacerlo, pero no lo intenta, espera a que quiera hacerlo. Si por el contrario, no sabe hacer algo y aun así lo intenta, enséñale a hacerlo bien y deja que lo intente de nuevo. Y, lo más importante, si ya sabe hacerlo, deja que lo haga y no lo reprimas.
5.- Se cuidadoso con lo que tu hijo ve en televisión, internet o redes sociales. Es importante que los padres establezcan límites en cuanto al tiempo de uso de celulares, computadoras, portátiles o juegos electrónicos, pues definir horarios para las tareas y el tiempo libre es muy importante.
Hay que estar pendientes de los programas que ven, sitios web que visitan, etc. y ayudaros a discernir entre lo que es correcto y lo que no, pues ellos no tienen la madurez ni el criterio para hacerlo. Piensa que una excesiva violencia o contenido sexual pueden resultar perturbadores en la mente de un niño o del adolescente. Hay que estar pendientes de ello.
6.- No des dinero a manos llenas, ni obsequios exagerados, por todo lo que tu hijo haga. No supedites sus logros a un premio; una palabra alentadora, un rato de tiempo juntos es el mejor premio. El niño debe crecer dando valor a las cosas, asociándolo al esfuerzo que requiere conseguirlas. Esto le enseñará no solo a ver el precio de las cosas, sino a su valor real.
7.- Nunca le des la espalda a tu hijo. Es importante que se estés en comunicación y trabajes en equipo con maestros, la pareja, la familia y hasta sus amigos. Busca que él tenga la confianza de contarte sus cosas tanto buenas como las preocupaciones y angustias.
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